sábado, 23 de agosto de 2014

La iglesia catolica y la filosofia

La Iglesia Católica y la filosofía

Catolico conoce tu iglesia
By; Hilario Larry Torres

Los principios que rigen las relaciones doctrinales de la filosofía y la teología han movido a la Iglesia Católica a intervenir en varias ocasiones en la historia de la filosofía. En cuanto al derecho de la Iglesia y el deber de intervenir con el fin de mantener la integridad del dogma teológico y el depósito de la fe, no hay necesidad de discusión en este lugar. Sin embargo, es interesante señalar la actitud de la Iglesia hacia la filosofía a lo largo de los siglos, y particularmente en la Edad Media, cuando una civilización saturada con el cristianismo había establecido relaciones sumamente íntimas entre la teología y la filosofía.
A. La Iglesia nunca ha censurado a la filosofía como tal, sino sus aplicaciones teológicas, juzgadas falsas, que se basaron en el razonamiento filosófico. Juan Escoto Eriúgena, Roscelin, Berengario, Pedro Abelardo, Gilberto de la Porrée fueron condenados debido a que sus enseñanzas tendían a subvertir los dogmas teológicos. Eriúgena negó la distinción substancial entre Dios y las cosas creadas; Roscelin sostuvo que hay tres dioses; Berengario, que no hay transubstanciación real en la Eucaristía; Abelardo y Gilberto de la Porrée modificaron esencialmente el dogma de la Santísima Trinidad. La Iglesia, a través de sus concilios, condenó sus errores teológicos; ella nunca se ocupó de su filosofía como tal. “El nominalismo”, dice Hauréau, “es el viejo enemigo. Es, de hecho, la doctrina más remota de los axiomas de la fe porque es la que mejor concuerda con la razón. Denunciado concilio tras concilio, el nominalismo fue condenado en la persona de Abelardo como lo había sido en la persona de Roscelin” (Hist. Philos. Scol., I, 292).
Ninguna afirmación podría ser más inexacta. Lo que la Iglesia ha condenado no es ni el llamado nominalismo, ni el realismo, ni la filosofía en general, ni el método de discusión en la teología, sino algunas aplicaciones de este método que se consideran peligrosas, es decir, asuntos que no son filosóficas. En el siglo XIII una gran cantidad de profesores adoptó las teorías filosóficas de Roscelin y Abelardo, y no se convoco ningún concilio para condenarlos. Lo mismo puede decirse de la condena de David de Dinant (siglo XIII), quien negó la distinción entre Dios y la materia, y de diversas doctrinas condenadas en el siglo XIV como una tendencia a la negación de la moral. Ha sido lo misma en los tiempos modernos. Para mencionar sólo las condenas de Gunther, de Rosmini y del ontologismo en el siglo XIX, lo que alarmó a la Iglesia fue el hecho de que las tesis en cuestión tenían una incidencia teológica.
B. La Iglesia nunca ha impuesto ningún sistema filosófico, aunque ha anatematizado muchas doctrinas, o las ha etiquetado como sospechosas: Esto corresponde con la prohibitiva, pero no imperativa, actitud de la teología en lo que respecta a la filosofía. Por poner un ejemplo, la fe nos enseña que el mundo fue creado en el tiempo; y sin embargo Santo Tomás afirma que el concepto de la creación eterna (ab aeterno) no implica ninguna contradicción. No se creyó obligado a demostrar la creación en el tiempo: su enseñanza hubiera sido heterodoxos sólo si, con los averroístas de su tiempo, hubiese afirmado la necesaria eternidad del mundo. Quizás se pueda objetar que muchas doctrinas tomistas fueron condenados en 1277 por Etienne Tempier, obispo de París. Pero es bueno señalar, y obras recientes sobre el tema han [[prueba | probado esto abundantemente, que la condena de Tempier, en la medida en que se aplica a Tomás de Aquino, fue el producto de intrigas y animosidad personal, y que, en derecho canónico, no tenía ninguna fuerza fuera de la Diócesis de París. Por otra parte, fue anulada por uno de los sucesores de Tempier, Etienne de Borrete, en 1325.
C. La Iglesia ha alentado la filosofía: Por no hablar del hecho de que todos los que se dedicaron a la ciencia y la filosofía en la Edad Media eran eclesiásticos, y que las artes liberales encontraron asilo en las escuelas monásticas y capitulares hasta el siglo XII, es importante señalar que las principales universidades de la Edad Media fueron fundaciones pontificias. Este fue el caso de París. Sin duda, en los primeros años de la relación de la universidad con la enciclopedia aristotélica (finales del siglo XII) hubo prohibiciones contra la lectura de la "Física", la "Metafísica", y el tratado "Sobre el alma". Pero estas restricciones fueron de carácter temporal y surgieron de circunstancias particulares. En 1231, el Papa Gregorio IX le encomendó a una comisión de tres consultores la tarea de preparar una edición corregida de Aristóteles ne utile per inutile vitietur (no sea que lo que es útil sufra daños por lo que no sirve para nada). El trabajo de expurgación se hizo, en efecto, por la Escuela Albertina-Tomista, y, a partir del año 1255, la Facultad de Artes, con el conocimiento de la autoridad eclesiástica, ordenó la enseñanza de todos los libros prohibidos anteriormente (vea Mandonnet, "Siger de Brabante et l'averroïsme latin au XIIIe s.", Lovaina, 1910). También se puede demostrar cómo en los tiempos modernos y en nuestros días los Papas han fomentado los estudios filosóficos. León XIII, como es bien sabido, consideró la restauración del tomismo filosófico una de las principales tareas de su pontificado.
La enseñanza de la filosofía

La enseñanza de la filosofía

Los métodos de enseñanza de la filosofía han variado en las diferentes épocas. Sócrates solía entrevistar a sus oyentes, realizar simposios en el mercado, en los pórticos y en los jardines públicos. Su método era el interrogatorio; estimulaba la curiosidad de la audiencia y practicaba lo que se ha llegado a conocer como ironía socrática y el arte mayéutico (del griego maieutike techne), el arte de librar las mentes de sus concepciones. Sus sucesores abrieron escuelas propiamente dichas, y varios sistemas tomaron sus nombres de los lugares ocupados por estas escuelas (la escuela estoica, la Academia, el Liceo). En la Edad Media y hasta el siglo XVII, la lengua ilustrada era el latín. Se mencionan los discursos alemanes de Eckhart como meros ejemplos esporádicos.
Desde el siglo IX hasta el XII la enseñanza se confinó a las escuelas monásticas y de la catedral. Fue la época dorada de las escuelas. Los maestros y estudiantes iban de una escuela a otra. Lanfranco viajó por toda Europa, Juan de Salisbury (siglo XII) escuchó en París a todos los entonces famosos profesores de filosofía; Pedro Abelardo reunió multitudes alrededor de su tribuna. Por otra parte, como las mismas materias se enseñaban en todas partes y con los mismos libros de texto, se asistía a los viajes escolásticos con pocos inconvenientes. Los libros tomaban la forma de comentarios o monografías. Desde el tiempo de Abelardo se comenzó a usar exitosamente el método de exponer los pros y los contras de un asunto, el cual era luego perfeccionado al añadir una solutio. La aplicación de este método se propagó en el siglo XIII (por ejemplo, en la “Summa theologica” de Santo Tomás). Por último, al ser la filosofía una preparación educativa para la teología, la “reina de las ciencias”, los temas teológicos y filosóficos se combinaron en uno y el mismo libro, o incluso en la misma disertación.
A finales del siglo XII y principios del XIII se organizó la Universidad de París, y la enseñanza filosófica se concentró en la Facultad de Artes. La enseñanza fue dominada por dos principios: internacionalismo y libertad. El estudiante era un aprendiz-profesor; después de recibir los diferentes grados, obtenía del rector de la universidad una licencia para enseñar (licentia docendi). Muchos de los cursos de este período se han conservado, y la escritura abrevada de la Edad Media es virtualmente un sistema de taquigrafía. El programa de cursos elaborado en 1255 es bien conocido. Comprende la exégesis de todos los libros de Aristóteles. El comentario, o lectio (de legere, leer), es la forma ordinaria de instrucción (de ahí el alemán Vorlesungen y inglés lecture). También había disputas, en las que las preguntas eran tratadas por medio de objeciones y respuestas; el ejercicio tenía un carácter animado; se invitaba a cada uno a contribuir con sus pensamientos sobre el tema. La Universidad de París fue el modelo para todas las demás, especialmente las de Oxford y Cambridge. Estas formas de enseñanza en las universidades duraron tanto como el aristotelismo, es decir, hasta el siglo XVII. En el siglo XVIII --- el siècle des lumières (Erklärung)--- la filosofía tomó una forma popular y enciclopédica, y circulaba en las producciones literarias de la época. En el siglo XIX reanudó su actitud didáctica en las universidades y en los seminarios, donde, de hecho su enseñanza había continuado por mucho tiempo. El avance de los estudios filológicos e históricos tuvo una gran influencia sobre el carácter de la enseñanza filosófica; se le dio la bienvenida a métodos críticos, y poco a poco los profesores adoptaron la práctica de especializarse en una u otra rama de la filosofía, una práctica que todavía está en boga. Sin pretender abordar todos los asuntos planteados en los métodos modernos de la filosofía de enseñanza, indicaremos a continuación algunas de sus características principales:

Larry2305@yahoo.com
Larry Torres
Catolico conoce tu iglesia,

domingo, 17 de agosto de 2014

Querubines y serafines

SERAFINES Y QUERUBINES

catolico conoce tu iglesia
By; Hilario Larry Torres

¿Quienes son mas poderosos LOS SERAFINES O LOS QUERUBINES? Solo  Catolicos, Cristianos,  Mormones, oh judios,

NO RESPONDAN QUE ARCANGELES, PORQUE SIENDO ESTRICTOS CON LA BIBLIA, AL UNICO QUE SE LE DICE ARCANGEL COMO TAL ES A MIGUEL, Gabriel y los otros son especulaciones, no se les llama en ninguna parte de la biblia Arcangeles solo a Miguel. satanas era un Querubin, y segun la biblia los que estan mas cercanos o mas en la precencia de Dios son los serafines, por eso al estar mas en La precensia de Dios supongo que son mas poderosos,POR FAVOR UN EXPERTO EN EL TEMA RESPONDA.
9 Respuestas  •  Religión y Espiritualidad
Mejor respuesta (Seleccionada por la persona que pregunta)
Serafines

El Serafín es la orden de mayor jerarquía angelical, sirviendo como encargados del trono de Dios y cantándole continuamente sus alabanzas. Se dice que rodean el trono de Dios, regulando el movimiento de los cielos según emana de Dios. Se los representa con tres pares de alas con ojos, con ellas se cubren el rostro y el cuerpo para protegerse del intenso Resplandor que emite Dios. Los Serafines son mencionados en Isaías 6:1-7

Querubines

Los Querubines son los guardianes de la luz y las estrellas. Se cree que, aunque no están en el plano de la realidad humana, su luz divina se filtra del cielo y toca las vidas de los hombres. Se los representa con dos pares de alas.
Se piensa que los Querubines son una orden dentro de los ángeles, aunque otros los clasifican como seres a un nivel mayor que el de los ángeles. Su rango entre los ángeles siempre ha sido categorizado en la primera jerarquía.
Muchos cristianos creen que el Demonio es un ángel caído que estaba entre los Querubines antes de caer del Cielo. Dentro de estas creencias se dice que su título era el "angel de la luz" previo a pecar en contra de Dios.
Los Querubines son mencionados en Genesis 3:24; Ezequiel 10:17-20; y 1 Reyes 6:23-28.

En el judaísmo y en el cristianismo, los arcángeles más citados son Miguel, Gabriel, Rafael y Uriel. En el islam, se cree que cuatro arcángeles guardan el trono de Alá.

La Iglesia siempre ha venerado con particular afecto a los Santos Angeles, implorando piadosamente la ayuda de su intercesión (CONCILIO VATICANO II, Lumen gentium, n. 50)

resumiendo:
   Se suele enumerar nueve coros u órdenes angélicos. Esta jerarquía se basa en los distintos nombres que se encuentran en la Biblia para referirse a ellos. Dentro de esta jerarquía, los coros de ángeles superiores hacen participar a los inferiores de sus conocimientos.

        Cada tres coros de ángeles constituyen un nivel jerárquico y todos ellos juntos forman la corte celestial.

I. Jerarquía Suprema:
querubines, serafines y tronos
II. Jerarquía Media:
dominaciones, virtudes y potestades
III. Jerarquía Inferior:
principados, arcángeles yángeles

        Serafines: Son los "alabadores" de Dios. Serafín significa "amor ardiente". Los serafines alaban constantemente al Señor y proclaman su santidad.
Para apoyar esto, se puede leer Isaías 6, 2.

        Querubines: Son los "guardianes" de las cosas de Dios. Aparecen como los encargados de guardar el arca de la alianza y el camino que lleva al árbol de la vida. Entre dos querubines comunica Yahvé sus revelaciones. "Se sienta sobre querubines".
Se habla de ellos en el Génesis, en el Éxodo, en la visión de Ezequiel (1, 4) y en la carta a los hebreos (9, 5).

        Potestades, Virtudes, Tronos, Principados y Dominaciones: En la Biblia encontramos estos diversos nombres cuando se habla del mundo angélico. San Dionisio interpreta los nombres de los diferentes grupos de ángeles como correspondientes a su grado de perfección. Para San Gregorio estos nombres se refieren a su ministerio: los principados son los encargados de la repartición de los bienes espirituales; las virtudes son los encargados de hacer los milagros; las potestades son los que luchan contra las fuerzas adversas; las dominaciones son los que participan en el gobierno de las sociedades, y los tronos son los que están atentos a las razones del obrar divino.

        Ángeles: Su misión es ayudar a los hombres a llegar a la salvación eterna, guiándolos y protegiéndolos de los peligros de alma y cuerpo.

        Arcángeles: Les podríamos llamar los "asistentes" de Dios. Son ángeles que están al servicio directo del Señor para cumplir misiones especiales.

domingo, 10 de agosto de 2014

Los primeros catolicos

Los católicos de la Iglesia de la antigüedad en Grecia, Egipto, Antioquía, Éfeso, Alejandría y Atenas acostumbraban llamar a la Santísima Virgen con el nombre de Auxiliadora, que en griego, se dice con la palabra "Boetéia", que significa "La que trae auxilios venidos del Cielo". Ya San Juan Crisóstomo, Arzobispo de Constantinopla nacido en 345, la llama "Auxilio potentísimo" de los seguidores de Cristo.      Así, vemos a Proclo, el gran orador que decía: "La Madre de Dios es nuestra Auxiliadora porque nos trae auxilios de lo alto".(Año 476). También San Sabas de Cesarea llama a la Virgen: "Auxiliadora de los que sufren", y narra el hecho de un enfermo gravísimo que llevado junto a una imagen de Nuestra Señora, recuperó la salud y aquella imagen de la"Auxiliadora de los enfermos", se volvió sumamente popular entre la gente de su siglo.(Año 532).      Y como éstos, muchísimos ejemplos que atestiguan el título de Nuestra Señora como"Auxilio Christianorum", Auxilio de los Cristianos.

sábado, 2 de agosto de 2014

Maria en los evangelios

LA VIRGEN MARÍA

- Biblia y Tradición-

En el Antiguo Testamento es como una gran profecía o anuncio de la venida de Jesucristo Nuestro Señor, Redentor de la humanidad; pero muy poco encontramos en él acerca de la Santísima Virgen María.

Sin embargo ya desde el principio, en el Libro del Génesis aparece la figura de aquella mujer de la que habrá de nacer el Salvador. Cuando Dios maldice a la serpiente o Satanás, le dice: "Enemistad pondré entre ti y la mujer y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su talón". (Gén.3,15)

Con razón la Iglesia llama a este texto el Protoevangelio o sea, el primer anuncio de la buena nueva. Al anunciar a Jesucristo se menciona a la que lo va a dar a luz.

Dos Profetas: Isaías y Miqueas, ocho siglos antes de Cristo, hablan también de la Virgen María. Es importantísimo el versículo de Isaías en donde le promete al rey Ajaz la señal esperada: "He aquí que una virgen está encinta y va a dar a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel" (Is.7,14).

Por su parte Miqueas, contemporáneo de Isaías, menciona también "Al tiempo en que dé a luz la que ha de dar a luz" (MI.5,2)

MARÍA EN LOS EVANGELIOS.

El personaje central y absoluto del Nuevo Testamento, es Jesucristo y no debe extrañarnos la parquedad de referencias a la Virgen Santísima. Pero las pocas citas que nos hablan de Ella, han sido suficientes para que la Iglesia, con grande amor, la conozca profundamente y la venere con especial predilección.

Listamos a continuación, las citas de los Evangelios que de manera especial se refieren a la Virgen María:

El ángel anuncia a la Virgen María la maternidad divina. (Lc. 1,26-38)María visita a su prima Isabel. (Lc.1,39-45)María entona el Magnificat. (Lc.1,46-56)El ángel anuncia a José el nacimiento de Jesús. (Mt. 1, 18-25)Genealogía de Jesús, según la línea del Rey David.- (Mt. 1, 1 - 1 7; Le.3,23-38)Jesús nace en Belén (Lc.2,1-7)Adoración de los pastores. (Lc.2,8-20)Circuncisión de Jesús. (Lc. 2,21)Presentación en el Templo. (Lc.2,22-38)Adoración de los magos de Oriente. (Mt.2,1-12)La Sagrada Familia huye a Egipto. (Mt.2,13-15)Jesús con los doctore!. (Lc.2,41-50)Jesús en Nazaret. (Lc.2,39-40; 51-52)En Caná de Galilea, Jesús realiza su primer milagro. (Jn.2,1-12)Quien hace la voluntad de Dios, este es mi hermano. (Mt.12, 46-50; Mc.3,31-35; Lc.8,19-21 y 11,27-28)Jesús nos da a su Madre. (Jn. 1 9,25-27)

Ninguno de los cuatro Evangelistas, nos relata la historia de María, o nos describe su persona; pero estudiando y analizando las citas en que los cuatro hablan de Ella, podemos llegar a conocer profundamente a la Madre de Jesucristo.

San Mateo, relata con detalle cómo Cristo vino al mundo, de la concepción virginal por obra del Espíritu Santo. En su relato, muy de acuerdo con las tradiciones semíticas, San José aparece en primer término: recibe los mensajes divinos, toma las decisiones adecuadas, mientras María permanece humilde y silenciosa a su lado.

San Marcos, siendo el Evangelista más sintético, la menciona una sola vez (3,31-35) para proclamar la superioridad de la maternidad espiritual sobre la maternidad física.

San Lucas por su parte, habiendo investigado todo lo relacionado a Jesús, es el que sitúa a María a plena luz del Evangelio, al narrarnos con todo detalle en sus capítulos 1 y 2, la infancia de Jesús. Es el que nos permite entrever la profunda personalidad de la Virgen María y ya no en su Evangelio, sino en los Hechos de los Apóstoles, nos la presenta en el nacimiento de la Iglesia cuando con los Apóstoles "perseveraba en la oración antes de Pentecostés" (Hech. 1, 1 4)

San Juan, por su parte es testigo y relator del primer milagro de Jesús en las bodas de Caná de Galilea y también testigo ocular de cómo la Virgen Madre permanece de pie junto a la cruz en el Calvario.

Bastaría considerar atentamente tres escenas de los Evangelios: La Anunciación, Las Bodas de Caná y María al pie de la Cruz, para comprender la grandeza de esta mujer para amarla y venerarla como lo hace la Iglesia Católica.

La Anunciación.

Infinidad de artistas se han inspirado en el sublime momento en que el Arcángel San Gabriel saluda a María de Nazaret con las palabras: "Salve, llena de Gracia".Ella turbada por dicho saludo, recibe el anuncio de que ha sido elegida por Dios para ser la Madre de su Hijo Unigénito. Y a pesar de estar ya comprometida en matrimonio con San José, dando muestra de una fe, humildad, valentía y abandono en las manos de Dios, pronuncia las palabras más importantes en la historia de la humanidad: "Hágase en mí según tu palabra" permitiendo en ese instante el prodigio de la Encarnación.

Dios se hace hombre en su seno purísimo y comparte desde entonces nuestra humanidad. Porque María supo decir Si a la voluntad de Dios, dio comienzo el embarazo más glorioso de la historia y la Redención de la humanidad se hizo posible. En el saludo del Arcángel a la Virgen María, descubrimos nada menos que su inmaculada Concepción. En efecto al llamarla "LLENA DE GRACIA", el Ángel declara que la Virgen María ha gozado de la plenitud del Espíritu Santo, lo que excluye automáticamente el pecado original, ya que si en algún momento María hubiera estado en pecado, aunque no hubiera sido más que por un instante, ya no sería la llena de Gracia. Es por este texto principalmente, que la Iglesia declaró el Dogma de la inmaculada concepción, que siempre habíamos creído, en 1854 y que Ella misma ratificó en Lourdes, Francia, en 1858, al definirse ante Santa Bernardita como "Yo soy la inmaculada Concepción".

Las Bodas de Caná

Los Evangelios nos relatan cómo en el pueblecito de Caná de Galilea, la Virgen Santísima asistió invitada a una boda, y también llegaron Jesús y sus discípulos. María es la mujer atenta, servicial, la gran ama de casa que se da cuenta de que el vino de la fiesta se ha terminado. "Hijo, no tienen vino" (Jn.2,3) ¿Por qué la Virgen acudió a su Hijo?, ¿Qué esperaba que él hiciera?, ¿Por qué confió tanto en él? No lo sabemos, pero el hecho es que su intercesión provocó el primer milagro de Jesucristo "y sus discípulos creyeron en él". En este pasaje se revela que el poder es de él, la intercesión de Ella.

Con la confianza de ser escuchada por su Hijo, dice a los criados: "Haced lo que él os diga", así pués, cuando acudamos a la Virgen Santísima en alguna necesidad, estemos dispuestos a cumplir en todo la voluntad de Dios.

MARÍA AL PIE DE LA CRUZ.

Durante la vida pública del Señor, la Virgen María permanece prudentemente en la sombra, confundida entre la muchedumbre, relativamente cerca de su Hijo, meditando sus palabras en su corazón, como la primera discípula de Cristo.

Desde la presentación en el Templo, cuando Jesús tenía 40 días de nacido, María había recibido del anciano Simeón una premonición angustiante: "Mira, este niño está destinado a ser la caída y el resurgimiento de muchos en Israel como signo de contradicción. Y a ti misma una espada te atravesará el alma" (Lc.2,34-35)

Más tarde, el relato del testigo presencial de lo que sucedió en el Calvario, San Juan, es sumamente conmovedor. María, la que pasaba desapercibida en los triunfos de Jesús, aparece en un primer plano en el momento del dolor. "Junto a la Cruz de Jesús, estaban su Madre, María mujer de Cleofás, y María Magdalena" (Jn.19,25). Es la Virgen Dolorosa con siete puñales clavados en su Corazón Inmaculado.

Y a continuación San Juan nos relata lo que pasó: "Jesús viendo a su Madre y junto a Ella al discípulo que amaba, dice a su Madre: "Mujer, ahí tienes a tu hijo; luego dice al discípulo: Ahí tienes a tu madre y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa". (Jn. 1 9,26-27)

Escena llena de misterio; ciertamente Jesús se preocupa por el futuro de su Madre. Habiendo ya muerto San José (no aparece ni una sola vez en la vida pública de Jesucristo) y no teniendo el Señor hermanos carnales, quedaba María desamparada.

San Juan es el único de los apóstoles presente en la muerte de Cristo, es el Apóstol virginal que recibe en herencia nada menos que a la Madre de Dios; Jesús en San Juan nos la hereda por Madre a la Madre del Salvador, a la Siempre Virgen María

¡Todo esto lo rechazan los protestantes! son huérfanos y no cuentan con el consuelo maternal que la Santísima Virgen ha prodigado a la Iglesia, durante 20 siglos.

MARÍA EN LA TRADICIÓN DE LA IGLESIA

La verdad de la Palabra de Dios, sólo la encontrarnos en la Tradición de la Iglesia, depositaria del testimonio de los Apóstoles.

No olvidemos que la Tradición, o sea, la transmisión de la Fe de generación en generación, es anterior al Nuevo Testamento. Por Tradición la Iglesia aceptó los libros inspirados del Antiguo Testamento, y por Tradición los Evangelistas escribieron sus Evangelios y por Tradición, ya que él no estuvo presente, San Pablo recibió y nos trasmite a su vez lo que sucedió en la Última Cena.

Ciertamente, tanto en la Biblia, como en la Tradición, el personaje central es Jesucristo, pero ya desde los primeros siglos de la Iglesia, aparece la Virgen María indisolublemente ligada al Misterio Pascual, centro del culto católico.

Ya a mediados del Siglo II existe una homilía de San Melitón de Sardes, en la que se lee este bellísimo texto:

"El es quién se hizo carne de una Virgen quién fué colgado de un madero, quién fué sepultado en la tierra, quién resucitó de entre los muertos, quién fué elevado a las alturas de los cielos, El es el cordero sin voz, El es el cordero degollado, Es el nacido de María, la hermosa Cordera".

La Iglesia fué poco a poco conformando lo que llamamos el Año Litúrgico, que es el ciclo de tiempos y celebraciones con los cuales la Iglesia celebra y enseña todo lo relacionado con la Obra Salvadora del Señor Jesús.

martes, 29 de julio de 2014

Los evangelios

El Evangélico según San Mateo.

Catolico conoce tu iglesia
By; Hilario Larry Torres

¿Quién era San Mateo? Lo dice su mismo Evangelio: "Cuando partía de allí, vio Jesús a un hombre llamado Mateo, sentado al banco de los impuestos y le dijo: Sígueme. Y él levantándose, le siguió". (Mt.9,9) (Mc.2,14) en donde aparece su otro nombre: Leví, hijo de Alfeo.

Era pues, un recaudador de impuestos, un "publicano" y por lo tanto odiado por los judíos que los consideraban traidores a Israel por recaudar los impuestos para el Imperio Romano. Pero Jesús que conoce los corazones, no vaciló en llamarlo y de aquél pecador surgió un Apóstol y Evangelista.

San Mateo escribió su Evangelio entre los años 40 y 50 en arameo que era la lengua popular en esa época, para las comunidades cristianas en las cuales eran muy numerosos los creyentes de origen judío. Encontramos inmediatamente un gran empeño en demostrar cómo en Jesucristo se cumplieron las profecías que bien conocían los compatriotas. Desde el primer capítulo en el versículo 22 nos dice al comentar el nacimiento virginal del Mesías:"Todo lo cual se hizo en cumplimiento de lo que había dicho el Señor por el profeta" (Is.7,14). Y en seguida abundan las citas: 2,6; 2,15; 2,18; 2,23; 3,3; 3,7; 3,10, etc...

Demuestra San Mateo que estaba muy familiarizado con los usos y costumbres de los judíos, así como de los lugares bíblicos y con los Sagrados Escritos. Además en el texto griego no se traducen palabras arameas dado que sus lectores las entendían.

Se notan claramente cinco partes: cada una de ellas empieza con hechos de Jesús y termina con un discurso.

• El Sermón de la Montaña: Caps. 5 al 7.

• Instrucción a los Misioneros: Cap. 10.

• Las parábolas del Reino: Cap. 13.

• La Convivencia en la Iglesia: Cap. 18.

• El porvenir de la Iglesia: Caps.23 al 25.

San Mateo ve en Jesús al Maestro de la humanidad. Sus parábolas y discursos nos enseñan un camino de perfección y dan la pauta para nuestra convivencia en la Iglesia.

El lenguaje que San Mateo emplea en su Evangelio es claro y sencillo, la materia está ordenada cuidadosamente, las descripciones de los hechos de la vida de Jesús poseen con frecuencia interés y emoción dramática y revelan las altas cualidades literarias del autor.

 

 

El Evangelio según San Marcos.

Es el segundo de los Evangelios y también el más breve

de ellos. Fue escrito, como el de San Mateo, por los años 50. Su autor era un judío de Jerusalén llamado Juan Marcos y según se refiere en los Hechos de los Apóstoles (1 2,12) vivían sus padres en Jerusalén y en su casa se reunía para el culto la primitiva congregación cristiana.

Junto con su tío Bernabé, acompañó Marcos a San Pablo en su primer viaje misional, pero surgidas ciertas dificultades en Perge de Panfilia, regresó a su ciudad de Jerusalén. (Hech. 13,13)

San Marcos estuvo en Roma con el Apóstol San Pedro, del que fue discípulo, intérprete y secretario. Por haber sido bautizado por San Pedro, le llama cariñosamente hijo suyo. (1 Pe.5,13)

San Marcos puso por escrito las enseñanzas que aquél había dado de palabra y se valió asimismo de otras fuentes para ello. Refiere de la vida de Jesús ciertos pormenores y revela tal conocimiento de circunstancias de lugar y de tiempo, que ello solo habría sido posible tratándose de una persona que hubiera presenciado los hechos y convivido con las personas que en ellos hubieran intervenido.

Sin embargo, San Marcos no había sido testigo directo de lo que narra, sino que se limita a escribir lo que San Pedro le había contado a su vez. Por esta razón destaca de un modo tan intenso la personalidad del Apóstol en todo el Evangelio, llamado con justo motivo "el Evangelio Petrino".

Como el Evangelio de San Marcos está destinado a los cristianos procedentes del paganismo, cita poco al Antiguo Testamento, explica las costumbres judías y no habla de la Ley de Israel. Reflejando el temperamento fogoso de San Pedro, nos ofrece una imagen vívida e impresionante de Jesucristo. Con maestría incomparable traza un vivo retrato del carácter de Jesús gracias al admirable orden con que presenta los hechos de] Maestro y debido también al fin catequético que con ello persigue y al vigor y estilo de su lenguaje.

 

El Evangelio según San Lucas.

El tercer Evangelio es el de San Lucas, que fue escrito hacia el ano 62 y dedicado a un distinguido cristiano llamado Teófilo, procedente del paganismo y también probablemente a una congregación cristiana fundada por San Pablo. Está redactado en un griego muy literario, lo cual hace suponer la elevada cultura del autor.

La mentalidad de San Lucas no es semítica sino grecolatina, como la nuestra, y además no escribe para judíos sino para griegos y romanos. Es por eso que con una inquietud muy actual, como si fuera un reportero o cronista de nuestro tiempo, investiga minuciosamente y pone todo en orden. Es el Evangelio, para nosotros, más fácil de leer, así como su continuación, los Hechos de los Apóstoles.

San Lucas fue médico de profesión, lo cual puede observarse en las numerosas expresiones técnicas y en diferentes descripciones de enfermedades que aparecen en su Evangelio.

Según Eusebio de Cesarea, historiador de la Iglesia, procedía de Antioquía de Siria. Era de ascendencia gentil y probablemente fue acogido prontamente en Antioquía en el seno del cristianismo. San Lucas fue uno de los amigos más íntimos y leales de San Pablo, a quien acompañó en sus viajes misionales segundo y tercero y con el cual compartió en Cesarea y en Roma los años de cautiverio.

Después de la muerte del Apóstol de los gentiles, lo que la historia nos transmite, no ofrece garantía de veracidad. Parece ser que predicó el Evangelio en Grecia y que murió mártir. La Iglesia lo conmemora y venera el 18 de octubre.

Su Evangelio se caracteriza por la belleza de su estilo, por el calor y sentimiento de sus narraciones, que nos brindan un maravilloso retrato del Salvador. Contiene un buen número de parábolas que solo se encuentran en su Evangelio y que nos revelan claramente el amor de Jesús hacia los pecadores. Es el "Evangelio de la Misericordia".

Debemos a San Lucas, gracias a sus dotes de investigador, lo referente a la infancia de Jesús y podemos imaginario entrevistando a la Santísima Virgen María en la casa de San Juan, para anotarlo todo cuidadosamente.

 

El Evangelio según San Juan.

Como hemos ya dicho, el cuarto Evangelio es muy distinto de los Sinópticos. Fue escrito en Efeso y dirigido a las comunidades del Asia Menos (la actual Turquía) y constituye un complemento de los otros tres. Mientras aquellos relatan sobre todo la actividad de Jesús en Galilea, el Evangelio de San Juan se refiere más bien a la obra realizada por el Señor en Judea y Samaria. Contiene discursos profundos y bellísimos aunque a menudo difíciles de entender, dirigidos a judíos instruidos.

San Juan nació a orillas del lago de Genezaret, hijo del pescador Zebedeo y de María Salomé, emparentada con Jesús. Era hermano de Santiago el Mayor y ejercía, como su padre, el oficio de pescador. Primero fue ferviente discípulo de San Juan Bautista a orillas del Jordán mas luego obedeció junto con San Andrés a la llamada del Señor y fue miembro del Colegio Apostólico, testigo presencial de la Ultima Cena y del drama del Calvario.

Además de San Pedro, era San Juan, tal vez debido a su juventud virginal, discípulo predilecto del Maestro y al que al morir, le confió el cuidado de su Madre Santísima. Desplegó su actividad evangelizadora primeramente en su Galilea natal, en Samaria y Judea, pero después de la muerte de San Pablo fue obispo de Efeso. Durante el reinado del emperador Domiciano fue desterrado a la isla de Patmos, padeció crueles suplicios y en el año 96 bajo el emperador Nerva, regresó a Efeso donde falleció más que centenario entre 96 y 117.

Su Evangelio refleja los destellos del gran amor y fidelidad del discípulo a su Señor. Da testimonio de su fogoso temperamento defendiendo con gran celo la Fe cristiana de los ataques de los primeros herejes.

"Somos llamados, en nuestras propias vidas, a escuchar, conservar y realizar la Palabra de Dios".

Juan Pablo II

 

Representación simbólica de los Evangelistas.

La piedad cristiana se ha complacido en dar por emblema a los Evangelistas, los cuatro seres vivientes misteriosos descritos en el Apocalipsis por San Juan arrebatado en éxtasis: "El primer Viviente como un león; el segundo Viviente como un novillo; el tercer Viviente tiene un rostro como de hombre; el cuarto Viviente es como un águila en vuelo". (Ap.4,7).

Los Santos Padres atribuyeron el hombre a San Mateo porque comienza su Evangelio con la genealogía humana de Jesús.

El león simboliza a San Marcos que principia con la predicación del Bautista, semejante al rugido del león en los desiertos de Judea.

El novillo se atribuye a San Lucas porque da comienzo su Evangelio narrando el sacrificio de Zacarías en donde los novillos eran las víctimas principales.

Por fin, el águila designa a San Juan, cuyo vuelo majestuoso sobrepasa a todas las criaturas y penetra hasta el Seno del Padre Eterno para contemplar desde ahí la Encarnación del Verbo Eterno.

"El verdadero apóstol del Evangelio es el que va humanizando y evangelízando al mismo tiempo, en la certeza de que quien evangelíza, también civiliza".

Juan Pablo II.

domingo, 13 de abril de 2014

La filosofia catolica by catolico conoce tu iglesia

La Iglesia Católica y la filosofía

Los principios que rigen las relaciones doctrinales de la filosofía y la teología han movido a la Iglesia Católica a intervenir en varias ocasiones en la historia de la filosofía. En cuanto al derecho de la Iglesia y el deber de intervenir con el fin de mantener la integridad del dogma teológico y el depósito de la fe, no hay necesidad de discusión en este lugar. Sin embargo, es interesante señalar la actitud de la Iglesia hacia la filosofía a lo largo de los siglos, y particularmente en la Edad Media, cuando una civilización saturada con el cristianismo había establecido relaciones sumamente íntimas entre la teología y la filosofía.
A. La Iglesia nunca ha censurado a la filosofía como tal, sino sus aplicaciones teológicas, juzgadas falsas, que se basaron en el razonamiento filosófico. Juan Escoto Eriúgena, Roscelin, Berengario, Pedro Abelardo, Gilberto de la Porrée fueron condenados debido a que sus enseñanzas tendían a subvertir los dogmas teológicos. Eriúgena negó la distinción substancial entre Dios y las cosas creadas; Roscelin sostuvo que hay tres dioses; Berengario, que no hay transubstanciación real en la Eucaristía; Abelardo y Gilberto de la Porrée modificaron esencialmente el dogma de la Santísima Trinidad. La Iglesia, a través de sus concilios, condenó sus errores teológicos; ella nunca se ocupó de su filosofía como tal. “El nominalismo”, dice Hauréau, “es el viejo enemigo. Es, de hecho, la doctrina más remota de los axiomas de la fe porque es la que mejor concuerda con la razón. Denunciado concilio tras concilio, el nominalismo fue condenado en la persona de Abelardo como lo había sido en la persona de Roscelin” (Hist. Philos. Scol., I, 292).
Ninguna afirmación podría ser más inexacta. Lo que la Iglesia ha condenado no es ni el llamado nominalismo, ni el realismo, ni la filosofía en general, ni el método de discusión en la teología, sino algunas aplicaciones de este método que se consideran peligrosas, es decir, asuntos que no son filosóficas. En el siglo XIII una gran cantidad de profesores adoptó las teorías filosóficas de Roscelin y Abelardo, y no se convoco ningún concilio para condenarlos. Lo mismo puede decirse de la condena de David de Dinant (siglo XIII), quien negó la distinción entre Dios y la materia, y de diversas doctrinas condenadas en el siglo XIV como una tendencia a la negación de la moral. Ha sido lo misma en los tiempos modernos. Para mencionar sólo las condenas de Gunther, de Rosmini y del ontologismo en el siglo XIX, lo que alarmó a la Iglesia fue el hecho de que las tesis en cuestión tenían una incidencia teológica.
B. La Iglesia nunca ha impuesto ningún sistema filosófico, aunque ha anatematizado muchas doctrinas, o las ha etiquetado como sospechosas: Esto corresponde con la prohibitiva, pero no imperativa, actitud de la teología en lo que respecta a la filosofía. Por poner un ejemplo, la fe nos enseña que el mundo fue creado en el tiempo; y sin embargo Santo Tomás afirma que el concepto de la creación eterna (ab aeterno) no implica ninguna contradicción. No se creyó obligado a demostrar la creación en el tiempo: su enseñanza hubiera sido heterodoxos sólo si, con los averroístas de su tiempo, hubiese afirmado la necesaria eternidad del mundo. Quizás se pueda objetar que muchas doctrinas tomistas fueron condenados en 1277 por Etienne Tempier, obispo de París. Pero es bueno señalar, y obras recientes sobre el tema han [[prueba | probado esto abundantemente, que la condena de Tempier, en la medida en que se aplica a Tomás de Aquino, fue el producto de intrigas y animosidad personal, y que, en derecho canónico, no tenía ninguna fuerza fuera de la Diócesis de París. Por otra parte, fue anulada por uno de los sucesores de Tempier, Etienne de Borrete, en 1325.
C. La Iglesia ha alentado la filosofía: Por no hablar del hecho de que todos los que se dedicaron a la ciencia y la filosofía en la Edad Media eran eclesiásticos, y que las artes liberales encontraron asilo en las escuelas monásticas y capitulares hasta el siglo XII, es importante señalar que las principales universidades de la Edad Media fueron fundaciones pontificias. Este fue el caso de París. Sin duda, en los primeros años de la relación de la universidad con la enciclopedia aristotélica (finales del siglo XII) hubo prohibiciones contra la lectura de la "Física", la "Metafísica", y el tratado "Sobre el alma". Pero estas restricciones fueron de carácter temporal y surgieron de circunstancias particulares. En 1231, el Papa Gregorio IX le encomendó a una comisión de tres consultores la tarea de preparar una edición corregida de Aristóteles ne utile per inutile vitietur (no sea que lo que es útil sufra daños por lo que no sirve para nada). El trabajo de expurgación se hizo, en efecto, por la Escuela Albertina-Tomista, y, a partir del año 1255, la Facultad de Artes, con el conocimiento de la autoridad eclesiástica, ordenó la enseñanza de todos los libros prohibidos anteriormente (vea Mandonnet, "Siger de Brabante et l'averroïsme latin au XIIIe s.", Lovaina, 1910). También se puede demostrar cómo en los tiempos modernos y en nuestros días los Papas han fomentado los estudios filosóficos. León XIII, como es bien sabido, consideró la restauración del tomismo filosófico una de las principales tareas de su pontificado.

jueves, 3 de abril de 2014

El respeto

El Respeto

(1)"La educación de las virtudes humanas".

(Catolico conoce tu iglesia)
(By; Hilario Larry Torres)

Editorial  catolico apostolico y Romano,

El respeto es la virtud que “actúa o deja actuar, procurando no perjudicar ni dejar de beneficiarse a sí mismo ni a los demás de acuerdo con sus derechos, con su condición y con sus circunstancias”, (1)

Dicho en otras palabras, es la virtud que nos hace reconocer el valor, la consideración y la dignidad que merece alguien o algo y nos lleva a demostrarlo con nuestras actitudes y acciones. Es la virtud por la cual reconocemos en cada persona el lugar que le corresponde, su dignidad, el lugar y la función que Dios ha querido darle ante nosotros.

En principio el respeto teme herir, lastimar a la persona amada, pero si no llegamos a amarla estamos al menos obligados arecordar a Quien representa.

De ahí que debamos respetar ante todo:

A Dios, a sus leyes y a la Iglesia por ser Su Esposa. El respeto a Dios se expresa especialmente al cumplir y hacer cumplir (dentro de lo posible) sus Mandamientos, que debieran inculcarse desde la infancia, para aprender a verlo como quien es, el Creador y dueño de las almas y del universo. Lograremos respetarlo siendo humildes (reconociéndonos creados y moralmente dependientes) y obedientes (mortificando nuestra voluntad propia desde la niñez, preparándonos para aceptar la voluntad de Dios a lo largo de nuestras vidas).

El respeto a la Iglesia, a su vez, implica no sólo el respeto a sus consagrados (aunque muchas veces dejen mucho que desear pero igualmente debemos respetar la investidura) sino el saber comportarnos en la casa de Dios y el trato con las imágenes y elementos sagrados. La Iglesia es un lugar sagrado, diferente y superior a todos los demás, reservado para el culto divino. Si bien el grado de nuestra fe nos dictará ante Quien y en la casa de Quien estamos, hay reglas básicas de comportamiento para todas las personas independientemente del grado de fe que cada uno tenga. Detalles como una vestimenta apropiada, una genuflexión bien hecha, el mantener el silencio, el no comer chicles ni pastillas, debieran reflejar el respeto que nos inspira el estar en la casa de Dios.

He leído que en una oportunidad que al entrar un grupo de turistas en una famosa catedral de Europa, se dirigieron al sacerdote preguntándole qué era lo más importante para visitar en esa iglesia. El Padre les pidió que lo siguieran en silencio. Cuando llegó frente al Santísimo, se arrodilló ante el Sagrario diciéndoles:
“Aquí hijos míos está lo más importante que tiene esta Iglesia. Es el dueño de la casa, es el mismo Dios…”

En cuanto al trato con las imágenes y objetos sagrados, siempre deberemos recordar no sólo lo que ellos representan sino que, en la mayoría de los casos, han sido bendecidos Si tenemos que reacondicionar por ejemplo, el vestido de la Virgen del altar Mayor de una Catedral, debiéramos hacerlo en un clima de piedad y de oración, no ante la vulgaridad de un televisor prendido, fumando y con conversaciones mundanas. Los sacerdotes y las catequistas serán los principales responsables de inculcar estas delicadezas, desde la catequesis, que responden ni más ni menos al grado de fe y de amor con que debieran tratarse las cosas de Dios y de Su Madre.

Dentro del respeto a Dios, que es la Verdad, queda implícito el respeto a la verdad en todos los órdenes. Los periodistas, y todos los que están llamados a transmitir a otros los sucesos, deberán respetar la verdad de los hechos y no tergiversarlos según sus conveniencias, mintiendo a los ciudadanos y desfigurándoles la realidad. Grave responsabilidad tendrán en este terreno los maestros, profesores e historiadores, quienes deberán respetar siempre la veracidad histórica. Porque la historia siempre será a una Nación lo que la memoria es a la persona. De una verdadera narración de la historia podremos comprender desde una visión sobrenatural lo que nos sucede en la actualidad, ya que la historia del hombre sobre la Tierra no es más que lasconsecuencias de las decisiones tomadas por los hombres en aceptar a Dios o en rechazarlo.

“Tergiversar la historia. ¿Por qué o para qué? Por motivos ideológicos, ante todo. A veces los datos han sido modificados para crear opinión pública. Así, por ejemplo, las leyendas contra la labor de España en tierras americanas (que pasó luego a la posteridad como la leyenda negra por antonomasia) fueron creadas, en gran parte, por los enemigos de la corona española – principalmente sus enemigos ingleses y sobre todo la francmasonería- para suscitar el consenso internacional contra España. Con el tiempo, las leyendas pasaron a ocupar un lugar importante en los programas de estudio en nuestras escuelas laicas, e incluso de las católicas.

En muchos casos estas leyendas negras han formado parte de campañas denigratorias contra la Iglesia Católica y contra aquellas instituciones civiles o políticas que la han apoyado en algún momento de su historia. Es el caso de la España católica del siglo XVI. La tergiversación también ha tenido como móvil intereses de orden político. Suele decirse que la historia la escriben los vencedores. Tiene esto algo de verdad; aunque no es toda la verdad, pues la historia a veces se escribe mientras se combate y precisamente como una de las armas más útiles para alcanzar la victoria. Al menos la victoria política y militar; nunca la victoria moral que sólo puede conseguirse con la verdad. Pero ¿a cuántos políticos, sociólogos e ideólogos, puede importarle una victoria moral?

Así pasó con nuestra propia historia, por lo cual el mismo Juan Bautista Alberdi acusaba a los liberales argentinos de haber desfigurado la historia. Y lo confiesan algunos de ellos, como Mitre cuando escribe a Vicente López: “usted y yo hemos tenido... la misma repulsión por aquellas (figuras históricas) a quienes hemos enterrado históricamente”.

Y Sarmiento le escribía al general Paz al ofrecerle su libro “Facundo”: “Lo he escrito con el objeto de favorecer la revolución y preparar los espíritus. Obra improvisada, llena por necesidad de inexactitudes a designio (a propósito) a veces, para ayudar a destruir un gobierno y preparar el camino a otro nuevo”. Las “inexactitudes a designio”, los “entierros históricos” de las grandes figuras... Es triste saber que nuestra historia está plagada de mentiras y falsificaciones.
¿Qué intereses pueden seguirse de una adulteración del pasado? Muchos. El más importante es el dominio del presente y del futuro. “La historia de lo que fuimos explica lo que somos”, escribía Hillaire Belloc. Si cambio la historia te oculto, entonces, lo que realmente eres; y si no sabes lo que eres, serás lo que yo quiero que seas. Si cambio – en tu mente al menos – tu pasado, puedo hacerte guerrear contra tu padre y tu madre haciéndote creer que son tus enemigos. Puedo hacerte odiar a tus benefactores y puedo lograr que me beses las manos lleno de gratitud a pesar de que soy el ladrón que te ha lavado el cerebro.

No es de extrañar que el manejo manipulador de la historia se haya convertido en una de las armas más poderosas en la mentalización de las generaciones. Porque con la historia puedo hacerte amar lo que en realidad es odioso y hacerte odiar lo que en realidad es amable. Con el dominio de la historia (de la historia escrita y la historia contada) puedo, como hace en nuestros tiempos la New Age, dibujarte un Jesucristo diabólico y un diablo benefactor de la humanidad; puedo hacerte creer que quienes trajeron la fe sólo querían tu sangre y tu oro; puedo vestirte de piratas a los misioneros y angelizarte los tiranos. El marxismo entendió muy bien el poder destructivo de esta manipulación cultural; especialmente a partir de un hombre tan inteligente como intelectualmente pervertido como fue Antonio Gramsci, el ideólogo de la revolución cultural.” (2)

Y esta la gran herida que tenemos a través de la cual nos roban el alma y nos paralizan la voluntad, porque ya nadie sabe ni se atreve a hacer nada porque no se sabe bien qué es lo que hay que hacer o defender.

Respeto a uno mismo. Si no empezamos por respetarnos a nosotros mismos y a darnos el lugar que nos corresponde según la posición que Dios ha querido asignarnos dentro de la sociedad, no respetaremos a los demás. El respeto que debemos tener con nosotros mismos se llama la dignidad humana. Nace por haber sido creados por Dios a Su imagen y semejanza y haber sido redimidos por Su sangre y de estar predestinados a compartir con Dios la gloria en el cielo. Nuestras almas ya son inmortales y nada podemos hacer para impedirlo, de ahí que debamos tratar de conducirnos de la mejor manera hacia nuestro destino eterno. Diariamente demostraremos nuestra dignidad en nuestra manera de comportarnos, y en eso se basa la educación aún en los pequeños detalles cotidianos. Presentarnos limpios desde la mañana, con la cara bien lavada y bien peinados a desayunar, no sólo será por respeto a quien ha de compartir con nosotros el desayuno (que tiene derecho a tener una visión agradable y no al revés) sino por nosotros mismos, para comenzar el día de acuerdo a quienes somos, personas educadas que queremos vivir sin degradarnos.

Dentro de nuestra cultura, el aseo y la forma de vestirnos refleja a su vez cuánto respetamos a la persona que nos recibe o recibimos y la dignidad de cada evento. De ahí que debamos presentarnos bien vestidos al colegio con el uniforme o el delantal completo y limpio (por respeto a la institución escolar) a rendir un examen (por respeto al profesor) a una entrevista de trabajo (por respeto a quien nos entrevista y para generar una buena imagen de nosotros mismos) a un casamiento (porrespeto a la importancia del sacramento del matrimonio) o a un funeral (por respeto a la despedida que le brindamos a quien acaba de morir, dejando de lado si lo sentimos o no porque poco lo conocíamos).

Igualmente no debemos prejuzgar, una persona mal vestida puede estar llevando lo único que tiene, puede haber salido del trabajo y puede ser su única oportunidad de ir a misa o a un velorio, puede tener grandes problemas personales y haber descuidado su forma de vestir. Incluso la ignorancia y la falta de formación en todos los niveles sociales pueden llevarnos a vestirnos de manera inadecuada. Pero el tratar de adquirir costumbres que demuestren nuestro respeto es un trabajo que nos debemos nosotros mismos como personas y es un complemento importante en la educación que hace a la virtud de la sociabilidad.

Esta forma de comportarnos según nuestra dignidad de hijos de Dios es lo que nos lleva a tratar de vivir dignamente, tener trabajos humildes pero dignos, tener derecho a sueldos dignos, a un tratamiento digno, a comportamientos dignos, a posturas dignas, a conversaciones dignas, a la altura de quienes somos.

Por el contrario, hay actitudes que nos degradan (como el de tirarnos en el piso de las terminales para esperar un ómnibus, o sentarnos en la vereda donde hasta los animales hacen sus necesidades, dejar a los bebes gatear por el piso de las oficinas públicas o en la misma iglesia como si fuesen animalitos). No somos animales, como nos representan ahora en los programas de televisión en donde todos juntos en una misma casa, sin intimidad alguna las personas conviven sin hacer nada, tirados todo el día como animales.

Esta falta de dominio de sí, de contrariarnos, de fortalecernos ante lo que nos cuesta, es en la raíz la falta de la virtud de la templanza que, habíamos dicho, es la base del señorío del alma. La revolución la quiere destruir, para quitar en nosotros todo aquello que nos recuerde “la imagen y semejanza” de Quien somos y, cuando vemos los programas actuales de televisión constatamos que Satán ha hecho su trabajo.

Respeto a los padres. En el cristianismo el respeto a los padres se fundamenta en el respeto a Dios ya que es a Él a quien representan. La historia humana nos demuestra que siempre existió en toda vida social alguna forma de autoridad para generar el orden necesario para convivir. Los que creemos en Dios aceptamos además que la autoridad viene de Él y que tendremos que rendirle cuenta sobre el ejercicio que hemos tenido de la misma. Los pasajes bíblicos que hablan de la obediencia, la sumisión y el respeto a los padres son abundantes, de ahí que tengamos la obligación moral de respetar a nuestros padres (y a los mayores) y de obedecerles mientras vivamos bajo su mismo techo. Cuando los hijos se independizan y se casan, si bien ya no deben obediencia a sus padres, sí le deben respeto de por vida. Tal vez los padres dejen mucho que desear y no sean el modelo de virtudes y el ejemplo que debieran. No obstante, siguen siendo los instrumentos que Dios utilizó para cooperar con Él en dar la vida y en cumplir con el deber que tienen ante Él, de educar a sus hijos. El cuarto mandamiento no pone condiciones. “Honra a tu padre y a tu madre”, sin que esto esté subordinado a que sean dignos. Es un principio de orden natural. Lo ideal es que sea con amor pero, si no es así, siempre será más agradable a Dios la obediencia y el respeto de los hijos hacia sus padres (tal vez indignos) que la rebeldía, el maltrato, el desprecio y la indiferencia.

La revolución anticristiana sabe que el respeto y la obediencia a los padres es la clave para darle estabilidad emocional a una persona, para construir una familia feliz y levantar una sociedad ordenada. Demolerlo con burlas, menosprecios, enfrentamientos, rebeldías, aires de autonomía, falta de respeto, mentiras, resquebrajamiento, siempre será el ataque más certero para destruir no sólo a la sociedad cristiana sino a la persona misma. Es imposible evitar los desencuentros generacionales y la necesidad de los adolescentes de poner distancia con sus padres para reafirmar su personalidad, pero se denigra y se lastima a los padres En el cuarto mandamiento están incluidos además todos los que ejercen algún tipo de autoridad legítimamente constituida que siempre representará para nosotros la voluntad de Dios como maestros, profesores, policías, etc. La autoridad legítima siempre nos es dada por Dios para generar el bien de las personas según Él lo ha establecido.

 El respeto hacia los demás es la primera condición para la convivencia pacífica y armoniosa de las personas. El respeto a los demás debiera ser La buena educación no es más que pensar en comportarnos como quien somos y en darle lo mejor de nosotros mismos a nuestro prójimo para hacer nuestra convivencia agradable y amistosa.

será reconociendo el lugar y jerarquía que Dios ha querido que ocupen las diferentes personas que nos rodean y en eso está implícito el respeto a todos los que ostenten algún tipo de autoridad. Habrá momentos en que tendremos que decir verdades con valentía, muchos en que, por respeto o caridad, será necesario que nos callemos. Si creemos que la paz es fruto de la justicia,  de las autoridades políticas hacia los (como el derecho de nacer, el de recibir una educación y una vivienda digna, un trabajo y un salario justo, el derecho a la salud, a la propiedad privada, el de tener protección jurídica del Estado, etc) será la única base sólida para construir una sociedad justa y verdaderamente feliz. Dentro del respeto a la ley de Dios está en primer orden el respeto a la vida concebida (tan atacado hoy en día) ya que,  Al ser humano que llega a este mundo moderno hechos tan simples como el nacer, crecer y morir en familia, se le ha convertido en una tarea titánica, cuando es un derecho natural de todas las personas y debiera ser el ámbito políticamente generado para todas las personas. Respeto a la vida que nace, a la vida que crece, a la vida que adolece, a la vida que enferma, a la vida que declina y a la vida que muere. Con esto deduciremos que 

 el respeto a las personas lo demostraremos aún en los detalles diarios más elementales como: actitudes, gestos irrespetuosos (como sostener miradas desafiantes) contestaciones injuriosas, palabras y tonos despectivos, mortificantes y recriminatorios, interrumpir las conversaciones, contestar sistemáticamente, no ponerse de pie cuando corresponde hacerlo porque la persona que entra al lugar tiene más jerarquía que nosotros. A su vez, demostraremos respeto hacia el prójimo en los mínimos detalles de la convivencia diaria como: Saludando a nuestros familiares y al personal de servicio al cruzarlos a la mañana en nuestra casa. Dejando el baño en condiciones después de ducharnos ( no sólo a la persona que lo limpió sino a quien vendrá a usarlo después de nosotros). Avisando si vendremos o no a comer (por  a quien cocina y a la comida que otros no tienen y que pudiera desperdiciarse). Llegando a horario a las comidas ( no sólo a los mayores sino al compromiso familiar de comer juntos). Dejando las zapatillas embarradas en el lavadero ( el trabajo ajeno). Bajando la música en los horarios de descanso el derecho de los demás al silencio y al sueño). Si asistimos a un velorio, además de vestirnos correctamente, comportarnos de la misma manera, por  al dolor ajeno, aunque no lo sintamos. A veces no lo sentimos (porque tal vez conocíamos poco a la persona fallecida) pero hay al lado nuestro gente destrozada por el dolor y es señal de al dolor ajeno, no hacer chistes, no mantener conversaciones frívolas e inútiles, no comer papas fritas en la puerta, o tomar coca cola de la lata... aunque sea a la salida y en la vereda. 

Respetaremos al prójimo tratando de tener el cambio justo para el pasaje del ómnibus (respetando al chofer en su trabajo tan exigido y el tiempo de quién está detrás de nosotros). No tomando una lapicera, un abrigo, un auto o una cochera ajena ( la propiedad privada de otros y su derecho a disponer de sus cosas) etc. No generando conversaciones ni chistes obscenos o con doble sentido ante los niños y los jóvenes (. Sabiendo guardar un secreto (por a la intimidad ajena). El respeto del tiempo ajeno es la base de la virtud de la puntualidad que ya hemos desarrollado en esa virtud. 

 es todo un tema. Respetaremos la intimidad ajena golpeando la puerta antes de entrar, no abriendo una carta ajena aunque nos la hayan entregado abierta (como corresponde), retirándonos si percibimos que dos personas necesitan decirse algo en privado. No preguntando cosas privadas que no nos corresponden y menos ante otras personas y a quemarropa (por respeto a la intimidad y el pudor de los demás). Por ejemplo, no preguntarle a un matrimonio joven en una cena de amigos o familiares: “¿Para cuándo un bebe?” O si tienen uno :”¿Para cuándo el segundo?”. Mucho peor  Y si nos contestan cristianamente: “Cuando Dios quiera”... contestar nosotros: “¿Pero están buscando o no? “ “ ¡Porque a Dios hay que ayudarlo!” ... Esto es incisivo... es una falta de respeto y una agresión. Hay muchos motivos que pueden estar demorando la llegada de un bebe . Que los esposos no coincidan en los principios, que estén atravesando una crisis, que exista un problema serio físico que lo impida en alguno de los dos o aún que el problema sólo sea psicológico. Pero es muy violento verse forzado a dar una explicación tan privada delante de otros. De la misma manera, si ya tienen varios hijos y ante el anuncio de la llegada de un nuevo bebe exclamar: invadiendo totalmente un tema de conciencia privado de los demás.

Una clara señal de  también sería ponerse de pie y saludar cuando entre al lugar en donde estamos una persona de  como: Obispos, sacerdotes, un Presidente de la Nación, ministros, maestros, profesores, el médico en el hospital, los abuelos, tíos, suegros, un pariente que llegue de visita y... en la sociedad cristiana nos poníamos de pie para saludar aún a los padres...

En contrapartida está el respeto humano, ese respeto servil, carente totalmente de libertad intelectual, moral y religiosa, que impide al hombre vivir de acuerdo con su conciencia y se somete al poder o a la opinión por intereses, porque nos conviene. 

 merece unas palabras también. Ya lo hemos tocado en otras virtudes pero no está de más repetirlo. Dentro de la cultura cristiana el “pan sagrado” y “la comida no se tira” responde a que hay miles de personas que, por carecer de lo necesario se mueren de hambre en el mundo. Si bien nosotros no podemos solucionar el hambre del mundo, si podemos demostrar nuestra solidaridad con aquellos que no tienen y nuestra gratitud por tenerla nosotros. Este era el sentido de la bendición de la mesa. El agradecer a Dios el proveernos de los alimentos necesarios para vivir. Este derroche que hacemos con los alimentos, esta sucesión de caprichos de comer  tirando o dejando en los platos alimentos que alimentarían a tantos, permitiendo que se estropeen alimentos que otros carecen, clama al cielo. Con el nuevo hábito de vivir  comiendo habitualmente en restaurantes y shoppings (aún con los niños) esto se agrava, porque se pierde toda noción de cuidado, de la austeridad necesaria, de comer lo , lo que mamá dispuso que hubiera para todos y no  especialmente en el período de formación.

 El respeto a la naturaleza (que implica todo lo creado) tiene sentido sólo si  nuestro servicio y nuestro disfrute, destinada al bien común de la humanidad, no para nuestro abuso, nuestro maltrato y nuestro aniquilamiento. De ahí que desde la pequeña hormiga hasta los majestuosos mares (recordando que son obra de Dios) debieren ser tratados con respeto reconociendo en ellos una obra de la cual somos simples administradores de futuras generaciones. Podremos talar árboles para utilizar la madera, pero siempre será grave prender fuego a un bosque por descuido. De la misma manera los gobernantes están obligados moralmente a cuidar los bienes naturales de cada país que ha sido dada por Dios para el bienestar de sus habitantes y no para el enriquecimiento ilícito de los gobernantes de turno ni para que dejen que se los roben otros países con negociados.

En cuanto al trato con los animales, será lícito servirnos de ellos para nuestro alimento y medicina, así como domesticarlos para que nos ayuden, pero los experimentos con animales solamente serán moralmente aceptables si son razonables y contribuyen a mejorar o salvar vidas humanas. También será lícito matar animales para defender nuestros alimentos (como el caso de las plagas) pero nunca lo será maltratarlos, aniquilarlos a nuestro arbitrio y menos tratarlos con crueldad y torturarlos para nuestro divertimento. Podremos cazar ballenas para utilizar sus elementos pero nunca será lícito el aniquilar la especie o ponerla en riesgo por codicia ilimitada de dinero. En contrapartida es indigno a su vez invertir en ellos sumas de dinero desproporcionadas que debieran utilizarse para remediar la miseria de los hombres. Por lo tanto debemos amarlos, pero sin desviar hacia ellos un afecto desproporcionado debido a los seres humanos.

La revolución anticristiana nos ha hecho creer que debemos cuidar la tierra y no contaminarla para que vivan bien las focas y los peces, lo cual es  La orden dada por Dios al hombre en el Génesis fue: “Dominad la tierra y sometedla. Dominad sobre todos los seres creados”. No hay que contaminar la tierra, le debemos respeto porque es obra de Dios, pero el rey de la  no los peces ni los pájaros. Dejarles a ellos el medio ambiente bien cuidado e impedir que los hombres nazcan con los preservativos y el aborto es 

Notas:
(1)“La educación en las virtudes humanas”. David Isaacs. Editorial Eunsa. Pág 155
(2) “Las verdades robadas”. R.P Miguel Angel Fuentes. IVE. Edic. Verbo Encarnado. Pág.259

Ejercicio y tarea (para publicar en los foros del curso) 

1.¿Qué es la responsabilidad?
2.¿Por qué la expresión o actitud de “Yo hago lo que me parezca, no tengo que rendir cuentas a nadie de mis actos” no es verdad y se ubica más en la mentira y el engaño?
3.¿por qué para la vivencia de las virtudes y principalmente la “responsabilidad” es importante la formación de la recta conciencia?
4.¿Por qué es fundamental tomar conciencia de que nuestras actitudes (para bien o para mal) generalmente afectan al prójimo?
5.Algún comentario o sugerencia…

1.¿Qué es el respeto? ¿Cuál es la diferencia entre responsabilidad y respeto?
2.¿Por qué para la vivencia de esta virtud es importante la formación de la voluntad?
3.Debemos respeto a: A Dios, a sus leyes y a la Iglesia; a la verdad; a uno mismo; a los padres; al prójimo, a la naturaleza… Explica dos de ellas y cómo se vive concretamente este respeto en la realidad donde te encuentras.
4.Algún comentario o sugenercia…

Para reflexión personal 

1.¿Qué es para mí la responsabilidad? ¿La incómoda actitud que está bajo una seria y severa obligación? ¿O la conciencia de tener que responder a las exigencias de la voluntad de Dios?
2.¿Pienso que la responsabilidad solo se ha de mostrar en las cosas grandes?¿Soy fiel en los pequeños detalles de la vida diaria, o solamente en los que considero importantes?¿Tengo la tendencia a justificarme constantemente?¿Evado el compromiso?
3.¿Cumplo mis deberes con puntualidad, asiduidad, seriedad humana, perseverancia, generosidad, amor a Dios y a los demás?
4.¿Conozco los talentos que Dios me ha dado? ¿Los he puesto a producir al máximo? ¿Qué voy a entregar a Dios en la cuenta final?
5.¿Tengo realmente mi tiempo organizado? ¿Lo que me propongo en el día lo saco adelante? ¿Respeto el tiempo de los demás y el mío propio? ¿Acostumbro a prever todo lo que tengo que hacer o lo dejo a la inspiración del momento? ¿Tengo prioridades y las toma en cuenta? ¿Se posponer mis gustos a mis obligaciones?

1. ¿Reconozco que en toda casa, trabajo, escuela, sociedad, hay alguien a quien por su posición se debe un respeto por cargo? 

2. ¿Respeto de la misma manera cuando la persona de autoridad no es de mi agrado? ¿El respeto con el que trato a las personas depende de si me cae bien o mal?

3. ¿Cuándo veo algún error o fallo en las personas suelo reírme, criticar, hablar mal de ellas?

4. ¿Me respeto a mi mismo, mi dignidad como persona, como hijo de Dios, como templo del espíritu Santo?

5. ¿Respeto las normativas y decisiones de las autoridades siempre que no afecte a los principios básicos de la dignidad de la persona humana?

6. ¿Doy ejemplo de respeto hacia los demás?